Aunque para algunas familias es una muestra natural de afecto, expertos señalan que puede generar confusión en los niños respecto a los límites de su cuerpo y sus relaciones. A medida que crecen, los menores desarrollan mayor conciencia sobre la intimidad, por lo que este tipo de contacto podría afectar la forma en que entienden el consentimiento y el espacio personal.
Las investigaciones sobre el tema no son concluyentes. Un estudio realizado en 2018 por la Universidad de Harvard advirtió que esta práctica podría estar asociada a problemas de conducta y dificultades emocionales, mientras que otro, de la Universidad de California en 2021, plantea que no representa un riesgo si se realiza de manera adecuada y respetando los límites del niño.
Especialistas como la psicóloga infantil Shefali Tsabary recomiendan evitar los besos en la boca después de los 3 años, etapa en la que los menores comienzan a comprender mejor la privacidad. En contraste, otros expertos consideran que se trata de una práctica cultural y que cada familia debe decidir según sus valores.
Desde el punto de vista médico, también se advierte sobre el riesgo de transmisión de bacterias, virus e infecciones bucales o respiratorias. Por ello, se recomienda mantener una buena higiene oral y evitar el contacto si alguno presenta enfermedades contagiosas.
En general, los expertos coinciden en que lo más importante es educar a los niños sobre el respeto a su cuerpo, el consentimiento y los límites personales, independientemente de las decisiones familiares sobre las muestras de afecto.











