La ofensiva, denominada “Furia Épica”, habría sido planeada durante meses y, según fuentes de seguridad, impactó cientos de instalaciones militares vinculadas al programa misilístico iraní.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la operación busca neutralizar amenazas inminentes contra su país y evitar que el régimen iraní acceda a armas nucleares. “Este régimen terrorista no puede tener nunca un arma atómica”, declaró el mandatario, quien además instó a miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica a deponer las armas, advirtiendo que la alternativa sería “una muerte segura”.
Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aseguró que el objetivo es “eliminar la amenaza existencial” que, a su juicio, representa Irán. Agregó que la ofensiva busca crear condiciones para que el pueblo iraní “tome las riendas de su destino”.
Entre los objetivos señalados por funcionarios israelíes estarían el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y el presidente Masud Pezeshkian. Las autoridades advirtieron que las acciones militares continuarán “tanto tiempo como sea necesario”, en medio de una creciente tensión internacional.










