El hecho provocó un pequeño incendio y daños materiales menores en el edificio, sin que se reportaran víctimas.
Tras el incidente, la misión diplomática estadounidense emitió una alerta de seguridad y recomendó a su personal y ciudadanos refugiarse en Riad, Yeda y Dhahran, además de limitar desplazamientos no esenciales. Washington aseguró que continúa monitoreando la situación regional.
La cadena CNN informó, citando fuentes cercanas, que los drones estarían presuntamente vinculados a Irán, aunque ni Washington ni Riad han confirmado oficialmente esa versión.
El ataque ocurre en un contexto de escalada regional, con bombardeos cruzados entre Israel e Irán y ofensivas contra intereses estadounidenses en países aliados del Golfo. La Guardia Revolucionaria iraní anunció nuevas oleadas de ataques dentro de la operación denominada “Promesa Verdadera 4”.
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump afirmó que “pronto” se conocerá la respuesta de su Gobierno frente al ataque en Riad y advirtió que el despliegue de tropas en terreno solo se daría si es necesario. Mientras tanto, el Departamento de Estado instó a sus ciudadanos a abandonar 14 países de Oriente Medio ante los “graves riesgos” derivados del conflicto.










