Especialistas advierten que millones de personas no logran dormir bien debido al estrés, las rutinas irregulares o el uso excesivo de dispositivos electrónicos antes de acostarse. Sin embargo, el descanso nocturno es fundamental para que el organismo realice procesos de recuperación, mantenimiento físico y renovación mental.
De acuerdo con investigaciones divulgadas por Harvard Health Publishing, dormir bien no solo depende de la cantidad de horas, sino también de la calidad del sueño, es decir, poder conciliarlo con facilidad y mantenerlo durante la noche. Cuando este proceso se altera de forma constante, pueden aparecer problemas cognitivos, emocionales y de salud a largo plazo.
Entre las recomendaciones para mejorar el descanso, expertos de Mayo Clinic sugieren mantener horarios regulares para dormir y despertar, evitar comidas pesadas o bebidas con cafeína en la noche y reducir la exposición a pantallas antes de acostarse.
También es clave crear un ambiente adecuado para dormir, con habitaciones oscuras, silenciosas y frescas, además de limitar las siestas largas durante el día y realizar actividad física de manera regular.
Los especialistas destacan que estas prácticas forman parte de la llamada higiene del sueño, un conjunto de hábitos que ayudan a mejorar la calidad del descanso y contribuyen al bienestar general. Si los problemas para dormir son frecuentes, recomiendan consultar con un profesional de la salud para recibir orientación adecuada.











