Según reportes de medios internacionales, Maduro se encuentra en una unidad de aislamiento donde las condiciones son estrictas: una celda de aproximadamente tres por dos metros con una litera metálica, un inodoro, un lavamanos y una pequeña ventana con poca luz natural. 
Los reclusos en esta zona del penal solo pueden salir de sus celdas algunas veces por semana y bajo fuerte custodia. El resto del tiempo permanecen encerrados, con acceso limitado a llamadas, correspondencia y visitas legales. 
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es que, según testimonios citados por medios europeos, durante las noches el exmandatario gritaría frases como: “¡Yo soy el presidente de Venezuela!”, insistiendo en que su detención es injusta.
Maduro enfrenta en tribunales federales de Estados Unidos acusaciones por conspiración para importar cocaína, narcoterrorismo y delitos relacionados con armas. Durante su primera audiencia se declaró no culpable y aseguró que sigue siendo el presidente de su país. 
Mientras avanza el proceso judicial, el antiguo jefe de Estado permanece bajo custodia federal en Brooklyn, a la espera de nuevas audiencias que definirán su futuro ante la justicia estadounidense.











