«…Esperamos que el ELN, se someta al Proceso de Paz, de lo contrario, gobierno les izará la bandera de la guerra…».

Las contradicciones de la vida social de nuestros días, tomadas en su dimensión universal, constituyen te-ma de enorme trascendencia y de un contenido sumamente complejo. Por el dinamismo y la agudeza de sus conflictos sociales, nuestra época no tiene igual. Han aumentado extraordinariamente el entrelazamiento y la interacción de los factores políticos, económicos, científico-técnicos, ecológicos y de otra índole, tanto dentro de los Estados pertenecientes a un sistema socio- económico, como entre los dos sistemas opuestos, el socialismo y el capitalismo.

En Colombia, superamos la etapa de la violencia partidista entre liberales y conservadores con la política de concordia y burocracia partidista del Frente Nacional. Fue en esta época en que se desplegaron las miserias del sistema. Con fugaces alteraciones una profunda depresión económica alindera el periodo, pese a que la onda se inicia y termina sin consideraciones con el calendario político. La tumultuosa inquietud del explotado no encuentra respuesta distinta a la represión laxa o brutal, sutil o procaz, pero siempre metódica.

Llegaron los diferentes tipos de guerra, desde la partidista, entre liberales y conservadores, la revolucionaria, por sectores marxistas como las FARC, el ELN, el EPL y nacionalistas como el M-19, la reaccionaria, con las atrocidades de los paramilitares, pagados por la derecha colombiana.

Se pactó la paz Con el M-19, con una fracción del EPL. Con las fuerzas reaccionarias revestidas de crueldad, fuera de la guerra convencional, como lo fueron las AUC (Paramilitarismo) y por último con las fuerzas insurgentes de las FARC, quienes como el M-19, luchan con las armas de la inteligencia y la razón desde el Congreso. Esperamos que el ELN, se someta al Proceso de Paz, porque de lo contrario, este gobierno, les izará la bandera de la guerra.