La actriz, que asistió como invitada a la ceremonia, lució una figura visiblemente más delgada, aspecto que rápidamente se convirtió en tema de discusión.
Aunque deslumbró con un vestido negro strapless de la firma Schiaparelli, complementado con un llamativo tren de plumas blancas, la atención pública se centró en su silueta. En plataformas como X se multiplicaron los mensajes que cuestionaban su pérdida de peso, incluyendo especulaciones sobre el uso de medicamentos para adelgazar.
Las comparaciones con imágenes de años anteriores no tardaron en viralizarse, alimentando rumores sobre su estado de salud. Hasta el momento, ni la actriz ni su equipo han emitido declaraciones frente a los comentarios.
El revuelo coincidió con un cambio estético igualmente visible: Moore dejó atrás su tradicional melena larga y oscura para adoptar un bob corto, pulido y con efecto húmedo. El estilista Dimitris Giannetos explicó que buscaba un look más audaz y contemporáneo, acorde con las tendencias actuales.
Más allá de las opiniones divididas, la actriz también fue elogiada por su decisión de reinventarse. En entrevistas previas ha manifestado su apertura a experimentar con su imagen, asegurando que disfruta “dejar espacio para jugar” con nuevos estilos.
La conversación continúa en redes, donde su transformación ha generado tanto preocupación como admiración, manteniéndola en el centro de la atención pública tras la gala.









