Las sospechas, reveladas inicialmente por medios alemanes, indican que ciertos deportistas se habrían sometido a inyecciones de ácido hialurónico en la zona de la entrepierna con el objetivo de aumentar el volumen corporal. Esta modificación, según las denuncias, permitiría ampliar la superficie del traje reglamentario y mejorar la aerodinámica durante el salto, prolongando el tiempo en el aire y la distancia alcanzada.
El presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), Witold Banka, confirmó que el organismo evaluará la información disponible para determinar si se trata de una práctica relacionada con dopaje o manipulación prohibida. En la misma línea, el director general de la AMA, Olivier Niggli, aseguró que cualquier método destinado a mejorar el rendimiento de manera artificial será analizado bajo los estándares internacionales vigentes.
El debate se intensificó luego de que el diario alemán Bild citara a especialistas médicos que explican que este tipo de procedimientos puede generar cambios temporales visibles, aunque con riesgos para la salud. La polémica se suma a antecedentes recientes: en enero, la Federación Internacional de Esquí sancionó a integrantes del cuerpo técnico noruego por manipular trajes de competencia, tras descalificaciones y suspensiones derivadas de controles en eventos internacionales.
Las investigaciones continúan mientras crece la atención sobre el estricto control de la indumentaria y el cumplimiento de las normas en una disciplina donde cada detalle puede marcar la diferencia.










