Brayan dio sus primeros pasos en la escuela de fútbol Guti, del profesor Fabiani Gutiérrez, en el barrio Santa Rita de Tuluá. Allí comenzó a forjar su carácter y disciplina dentro del terreno de juego. En 2018 dio el salto a las divisiones menores del Cortuluá, proceso que se extendió hasta 2023, cuando el club pasó a convertirse en Academia Corazón.
Gracias a la recomendación del profesor Kevin Zamora, en enero recibió la oportunidad de presentarse a las veedurías del América. Superó el filtro y fue seleccionado para entrenar durante todo el año con la categoría 2010, un paso clave en su proyección deportiva.
En el campo se desempeña como defensor central zurdo, posición en la que impone presencia con sus 1,86 metros de estatura. Seguro en el juego aéreo, fuerte en el mano a mano y con buena salida desde el fondo. Además, demuestra versatilidad al poder actuar también como volante, aportando equilibrio y recuperación en la mitad del campo.
El primer año representa un gran sacrificio familiar, ya que los gastos de estadía y transporte corren por cuenta propia. Sin embargo, de consolidarse en el proceso, el club podría brindarle casa hogar en el futuro.
Brayan Osorio no solo representa el talento joven de Tuluá, sino también la perseverancia de quienes luchan por abrirse camino en el fútbol profesional. El balón ya está rodando… y el sueño escarlata.










