El análisis concluye que, en la mayoría de los casos, los vehículos eléctricos resultan más baratos de mantener y operar que los de combustión. Por ejemplo, una carga completa de una batería de 65 a 75 kilovatios cuesta en promedio 12,86 dólares, cifra considerablemente menor frente al valor de llenar un tanque de gasolina en un automóvil urbano.
En términos de uso, mientras un carro a gasolina puede costar alrededor de 12 centavos por milla recorrida, uno eléctrico baja ese gasto a cerca de 5 centavos. Además, si el propietario cuenta con un sistema de carga en casa, el ahorro puede ser aún mayor frente a las estaciones públicas.
El informe también destaca que los eléctricos tienen menos piezas mecánicas, lo que reduce los gastos en aceite, filtros, bujías y correas. De acuerdo con el U.S. Department of Energy y estudios de Consumer Reports, el mantenimiento puede ser entre 30 % y 50 % más económico a lo largo de la vida útil del vehículo.
Incluso los frenos presentan menor desgaste gracias al sistema regenerativo, tecnología implementada por fabricantes como Tesla. En conclusión, aunque el precio inicial puede ser más alto, los expertos señalan que el ahorro operativo permite recuperar la inversión en pocos años.











