La detención fue confirmada por la Thames Valley Police, autoridad que indicó en un comunicado que un hombre “de unos sesenta años” fue arrestado en Norfolk por sospecha de mala conducta en cargo público y posteriormente liberado mientras continúan las investigaciones. Aunque el comunicado no mencionó su nombre, el exduque de York fue fotografiado saliendo de la comisaría de Aylsham tras el interrogatorio.
El arresto se produjo en su residencia en Sandringham y marca un hecho sin precedentes en la historia moderna de la monarquía británica, al convertirse en el primer miembro de alto rango de la familia real en ser detenido.
El escándalo se reavivó tras la divulgación de documentos vinculados al financiero estadounidense Jeffrey Epstein, que involucrarían al expríncipe en presuntas irregularidades durante su etapa como enviado especial para comercio e inversión del Reino Unido.
Desde el Palacio de Buckingham, Carlos III expresó su “profunda preocupación”, aunque reiteró que la ley debe seguir su curso. Andrés ha negado reiteradamente cualquier implicación en la red de abusos asociada a Epstein, mientras la investigación continúa abierta y mantiene en vilo a la corona británica











