El nuevo marco jurídico refuerza la obligación de afiliar a las empleadas domésticas a salud, pensión, riesgos laborales (ARL) y caja de compensación, equiparando sus derechos con los de cualquier trabajador formal en el país. La Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales (UGPP) reiteró que cuando la relación laboral es de medio tiempo o tiempo completo, el empleador debe asumir la afiliación al régimen contributivo en salud y realizar los aportes correspondientes.
En los casos de trabajo por días con varios empleadores, cada uno tiene la responsabilidad individual de afiliar y pagar pensión, riesgos laborales y caja de compensación. La afiliación a la ARL no puede hacerse de forma colectiva entre distintos hogares, pues la cobertura aplica exclusivamente para la dirección registrada.
Expertos en formalización laboral explican que esta precisión busca evitar vacíos que durante años afectaron la protección de las trabajadoras. La reforma también aclara que el incumplimiento no solo genera deudas acumuladas, sino sanciones económicas de gran magnitud impuestas por el Ministerio de Trabajo.
Con estas disposiciones, el Estado busca cerrar brechas históricas en el servicio doméstico y garantizar condiciones dignas, enviando un mensaje claro: la formalización y el respeto a los derechos laborales ya no son opcionales.










