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Luchó por su vida 18 días

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La primera víctima fatal del año en curso perdió su batalla por la vida, el jueves 7 de enero, tras haber resultado herido, con arma de fuego, en hechos registrados en la noche del pasado 20 de diciembre en una peluquería del barrio Salesianos del municipio de Tuluá.

Como se recordará, al interior del establecimiento, ubicado en la carrera 26 No. 36-56, se encontraban varias personas cuando de repente llegó al sitio un sujeto que disparó contra la humanidad de Juan Camilo Gonzalo Fallad, un ingeniero civil, de 25 años de edad, que falleció en el referenciado lugar.
El hombre permanecía en un centro asistencial de la Villa de Céspedes.

Según versiones de testigos, uno de los proyectiles impactó en la cabeza de Hárold David Quintana Rodríguez, de 33 años de edad, quien de manera inmediata fue conducido a un centro asistencial de este municipio y de allí trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica Mariángel, donde los médicos realizaron los esfuerzos necesarios para salvarlo pero finalmente falleció a las 5 y 30 minutos de la tarde del jueves.

DATO: Fue herido cuando se encontraba al interior de una peluquería del barrio Salesianos.

A pesar de la gravedad que revestía, cuentan sus allegados, que minutos antes de fallecer, su madre, aferrada a la esperanza de que ocurriera un milagro, le habló con el ánimo de motivarlo a salir de la crisis, pero la gravedad de la herida que sufrió no le permitió seguir con vida.

De acuerdo con lo informado, ese domingo del atentado se había disputado un encuentro entre el América de Cali y Santa Fe, día que había aprovechado para compartir con su hija de 5 años, de donde precisamente había salido con rumbo a su casa, pero como era costumbre decidió parar en la peluquería para saludar a su amigo, el estilista del lugar.

En momentos en que ya se despedía, precisamente en el andén, es que se presentó el atentado del que resultó víctima de una bala perdida.

Quintana Rodríguez laboraba, desde hace aproximadamente un mes, con una empresa de aluminio arquitectónico y residía a pocas cuadras del lugar donde fue baleado.

Su familia lo describe como una persona sencilla, trabajadora, humilde, que tenía además una profunda vocación espiritual. Hárold, el mayor de tres hermanos, disfrutaba en sus ratos libres de montar en bicicleta, salir a caminar o de un buen libro, pero sobre todo de compartir con los suyos, quienes hoy sienten un gran vacío por su partida.

Hasta el momento las investigaciones de las autoridades no han indicado los móviles que rodearon la muerte del ingeniero Juan Camilo Gonzalo Fallad y que terminaron además con el fallecimiento de un inocente.

La de Harold se convierte en la primer muerte a manos de violentos en esta ciudad en lo que ha transcurrido del 2021.

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