«…mientras tanto, miles de venezolanos se sumergen en la miseria, en la desesperación…».

A principios de este mes, Nicolás Maduro asumió la presidencia de Venezuela para un segundo periodo. Co-mo reacción a esto, María Corina Machado, líder opositora y exdiputada venezolana, argumenta que Juan Guaidó, quien preside la Asamblea Nacional es el presidente legítimo y espera su reconocimiento internacional.

Este llamado está recibiendo la atención del caso por parte de gobernantes de otras naciones. Guaidó fue detenido en días recientes por un corto periodo, por parte de agentes de inteligencia del gobierno venezolano por motivos aún desconocidos. Después de su liberación, Guaidó manifestó que se trató de un secuestro. En todo caso, la oposición, liderada por la citada Asamblea, rechaza la continuidad de Maduro; por esto, el desfile de ciudadanos de la nación hermana, ora en vehículos, ora a pie, continúa su curso por calles y carreteras de nuestra geografía; incluso, algunos de ellos prosiguen su marcha hacia el sur de nuestro continente.

Si bien las voces de protesta de muchos gobernantes del mundo no se han hecho esperar para condenar el régimen de Maduro, a quien algunos líderes piden no llamar presidente, sino dictador o usurpador, éstas no han surtido el efecto deseado; prueba de ello, es su continuidad en el poder y mientras tanto, miles de venezolanos se sumergen en la miseria, en la desesperación y en dolorosas travesías por territorios extranjeros.

El escenario recreado sugiere recurrir a otras estrategias, que habiliten la preparación del terreno para la salida pacífica del dictador. Para ello, la ONU y/o la OEA podrían recurrir a un ejército internacional, como se anotó, no para atacar al régimen, sino para que el pueblo de Venezuela, de manera libre, pueda realizar elecciones presidenciales, que garanticen la democracia, la justicia social y la paz; vale señalar que esta medida se ha implementado en el pasado en otros territorios del orbe.