«…Es preciso iniciar un cambio de mentalidad, una vuelta a los valores y principios de nuestros ancestros…».

Recuperar la confianza en las instituciones oficiales es una tarea titánica que va a perdurar por muchos años, según el panorama de corrupción que afrontan actualmente, tal como lo indican las estadísticas, estudios y análisis de los expertos en la materia y lo más importante es no dejarse vencer, sino por el contrario, persistir, insistir y sobretodo dar ejemplo.

Antiguamente se decía que el ejemplo empieza por casa y el país con sus gobernantes a la cabeza, si que es una casa muy grande y para purificarla es necesario un trabajo arduo, penoso y profundo, porque realmente este fenómeno está en la raíz de la gente, toda la gente, incluído yo, y se hace presente cuando pagamos por no hacer fila, damos propina adelantada para que nos atiendan mejor, vamos a buscar repuestos baratos en los reducideros, ofrecemos la coima al policía de tránsito cuando no hacemos caso al semáforo, y nos pasamos casi siempre en amarillo porque vamos de prisa, entre otros muchos casos de la vida diaria. Ahora bien, ¿qué podemos hacer?.

Es preciso iniciar un cambio de mentalidad, una vuelta a los valores y principios de nuestros ancestros, cuando se respetaba la palabra y no había necesidad de tanto papeleo en relación con contratos, obras, préstamos,etc.

Y especialmente se hace indispensable no rendirle culto al dinero, la ambición del dinero, la acumulación intensa, sino ponerlo en su lugar, como un medio para disfrutar de las cosas pequeñas de la vida.

A veces pensamos solamente en acumular riqueza queriendo encontrar en ello la felicidad y se nos acaba la vida sin poder lograrlo y al mismo tiempo olvidamos de ser felices con lo que tenemos a nuestro alcance. Obviamente que el dinero es necesario, pero para vivir con dignidad, es suficiente. Tener siempre presente que el dinero es un medio y no un fin. Saber utilizarlo es la clave.