Buga ciudad ausente

De las muchas instituciones que  heredamos de los españoles (tan dados  a la burocracia) no quedó en  nuestra genética social la figura del ...

henry delgadoDe las muchas instituciones que  heredamos de los españoles (tan dados  a la burocracia) no quedó en  nuestra genética social la figura del  cronista oficial, encargado de reseñar  todos los asuntos de interés general  que en el pueblo ocurrían, lo  más parecido es el notario, pero este  solo se limita a dar testimonio público,  nada más, no narra, no escribe,  en fin, el asunto es que por la indefinición  del Consejo Nacional Electoral  para determinar quién es nuestro  alcalde y nuestros concejales, la  picaresca bugueña está gozando de  lo lindo y un cronista sería el indicado  -claro, cualquiera lo puede hacer para  dejar testimonio oficial de este  y otros acontecimientos.

Ahora mismo  algunos concejales del periodo anterior,  reelectos o no, decidieron por  sí y ante sí, desempolvar una norma  de 1913 y tomar posesión de un cargo  de elección popular que aún no les pertenece,  con ese mismo criterio los diputados  de la Asamblea Departamental  y el mismísimo alcalde Suárez podrían  hacer lo mismo, se les olvidó a estos concejales que la Constitución  que nos rige es la de 1991 y no la de  1886, perseveran estos honorables  concejales en la “ignorancia supina”  como los calificó la Procuraduría General  de la Nación, actúan con igual  criterio de cuando pusieron en duda  la propiedad del Cementerio Católico,  no hay derecho.

Es cierto que esta situación atípica  genera cierta inquietud en algunos  sectores de la comunidad, pero no es  el fin del mundo, se trata solo de algunos  días y recuerdo que en la administración  de Genner Zuluaga se presentó  un paro de funcionarios de la alcaldía  que duró algunas semanas y no  pasó nada, la ciudad continuó su vida  normal, como si no se necesitaran los  despachos públicos, haciendo reflexionar  sobre la utilidad o no de algunas  instituciones.

Hay que tener tranquilidad y mesura, dejar al señor alcalde  encargado que cumpla bien sus  funciones, recordando siempre que él  y los funcionarios que nombre son solo  pasajeros, que no se crean el cuento  de pensar que estarán allí cuatro  años, no señor, serán solo días, muy  pocos, además.

Y como de una bigardía  se trata, pues nada mejor que resucitar  las Cédulas Reales y se acuda  a elegir dos alcaldes, de primer  y segundo voto, como lo dice Ramiro  Martínez Gutiérrez en su libro  Historia de Guadalajara de Buga,  sería una solución salomónica.

Por  demás, que bien harían en leer todos  aquellos aspirantes a funcionarios  públicos el libro de Martínez,  porque para ser alcalde se requería:  Personas idóneas y hábiles;  que supieran leer y escribir; que  fueran vecinos de la ciudad.

Hombres  de honra, agregaría este escribidor.

delgadorivera@hotmail.com

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