Sobre la carrera 29, un poco más abajo de la calle 25, se encuentra un árbol tipo eucalipto que, quizás por el paso del tiempo o por acción del mismo terreno en que está sembrado, ha empezado a doblarse, convirtiéndose en una amenaza latente para quienes transitan diariamente por el sector.

El arbusto, debido a su gran tamaño, puede causar un grave daño pues si bien su dirección apunta al lecho del río Tuluá, al momento de caer es posible que afecte a quien se movilice por el andén de la carrera 29.

El trabajo es para la Secretaría de Agricultura y Medio Ambiente, encargada de la arborización del municipio, que se debe apoyar en la CVC DAR Centro norte como entidad ambiental y Tuluaseo, cuya función es la poda de los árboles.

Una acción conjunta podría evitar una tragedia.